Técnicas de injerto de hueso para la colocación de implantes

28 febrero, 2018 , CLIDELAMI

Existen diversas técnicas para sustituir el tejido óseo perdido. Además, a parte de los diversos tipos de injertos óseos del propio paciente, existen otras técnicas de regeneración ósea que a menudo pueden combinarse para ayudar a los pacientes a reponer el hueso perdido.

Veamos a continuación algunas de las más importantes.

  1. Injertos de hueso

Existen varios tipos de injertos óseos. Según su procedencia podemos distinguir cuatro tipos:

  • Autólogos:son aquellos en que el hueso extraído para el injerto procede del mismo paciente, tras separarlo de otra zona donante.
  • Alogénicos:se trata de injertos a partir de hueso extraído de otra persona.
  • Xenoinjertos:el hueso con el que se lleva a cabo el injerto procede de otra especie animal.
  • De hueso artificial:tienen su origen en materiales sintéticos desarrollados para sustituir al hueso natural en los implantes

Con una técnica adecuada, el injerto de hueso extraído del propio paciente, u obtenido a partir de productos sintéticos biocompatibles son suficientes para llevar a cabo la intervención con éxito.

  1. Regeneración Ósea Guiada (ROG)

Cuando se extrae un diente, queda un hueco en la encía que puede resultar antiestético. Además, puede producirse la reabsorción del borde alveolar, algo que podría agravar el problema y dificultar la futura colocación de implantes dentales.

La Regeneración Ósea Guiada se sirve de membranas que evitan que en el espacio que dejan entre la membrana y el hueso penetren células de otros tejidos, que proliferan más rápidamente que las células óseas, dando tiempo y espacio para que se produzca la regeneración del hueso perdido.

 

 

  1. Elevación del seno maxilar

Una de las técnicas más interesantes para recuperar el volumen y la densidad ósea suficientes como para colocar implantes dentales es la elevación de seno maxilar.

Los senos maxilares son dos cavidades huecas situadas encima de la parte posterior de los maxilares. La intervención consiste en acceder a la zona a través de una incisión en la encía, elevar la membrana sinusal, que recubre el interior del seno, y ocupar el espacio que ganamos con un injerto óseo.

Meses después, la zona está lista y presenta el soporte necesario para colocar el implante.

 

¿Cómo sé si en mi caso es necesario un injerto óseo?

Las causas de la reabsorción ósea del maxilar y de la mandíbula son muy variadas, y algunas están relacionadas con procesos naturales de nuestro organismo. Otras pueden guardar relación con otro tipo de incidentes o problemas de higiene y cuidado de la boca.

Si sufres alguna de las siguientes afecciones, es posible que necesites un injerto de hueso para colocarte los implantes dentales.

  • Extracciones de piezas dentales.
  • Enfermedad periodontal.
  • Traumatismos
  • Envejecimiento

Si reúnes alguna de las condiciones especificadas, es posible que tengas que someterte a un injerto de hueso u otro tipo de tratamiento de regeneración ósea antes de colocarte los implantes dentales.